martes, 31 de agosto de 2010

Billstrasse o Los patios traseros de Europa


Billstrasse, Hamburgo

África empieza a dos paradas de la estación central de Hamburgo. A pocos pasos del tercer puerto más grande de Europa está la Billstrasse. Es una calle que pocos habitantes de Hamburgo conocen, pero que en algunos países africanos es más conocida que el Kurfürstendamm de Berlín o el Jungfernstieg de Hamburgo, donde se alinean las tiendas de Gucci, Armani, Bulgari & Co. La Billstrasse es para Nigeria, Ghana, Senegal y varios países que tienen en común el sufijo “-stan”, lo que el “Walmart” es para los Estados Unidos. En esta calle de la zona industrial se coleccionan los desechos electrónicos de toda Alemania y quizá de toda Europa: un depósito enorme solo contiene televisores viejos, otro patio brilla en blanco —refrigeradoras y lavadoras recontrausadas están amontonadas hasta en cuatro pisos—. Otros talleres albergan a todas las generaciones de equipos musicales y computadoras dinosaurios. Es el basurero de la sociedad de consumo.

El primer almacén de la calle pertenece a Naabi Khan, un inmigrante afgano con 15 años en Alemania. Su experiencia con una guerra que él no buscó ni entendió bien nunca se transmite en su mirada tristemente desconfiada. Hoy, él exporta a su país planchas, alfombras, lámparas y hasta máquinas para preparar una Pilsen casera que los almacenes alemanes han rechazado por tener algún defecto. Los almacenes de la Billstrasse están en manos de los orientales. Es un buen negocio, a juzgar por el número de BMW negros y 4x4 que circulan por acá. Pero mientras que los afganos son los dueños, la mano de obra es africana.

En otro patio se reúnen africanos de todos los países. Su negocio consiste en comprar un auto viejo, llenarlo hasta el tope con electrodomésticos usados y mandarlo a Nigeria, donde se repara cualquier televisor por la décima parte de lo que costaría en Alemania. Es un negocio redondo: los alemanes se deshacen de su basura y los africanos ganan un televisor “made in Germany”.

Muchos de los africanos que trabajan en la Billstrasse son indocumentados, lo que explica la desconfianza arraigada en sus miradas y sus miedos a contar sus historias a los foráneos alemanes. Más que un africano que hoy se dedica a cargar las refrigeradoras y televisores viejos, salió de su país lleno de ilusiones.

Roma-Casablanca
En el 2007, un joven italiano de 25 años hizo el viaje inverso. Armado de un boleto solo de ida, subió a un avión hacia Casablanca. Gabriele del Grande, así se llamaba, se había dado una misión: seguir los pasos de los inmigrantes africanos muertos en el Mediterráneo. Averiguar de dónde venían, cómo había sido su vida, quiénes los esperaban o lloraban cuando se enteraban de sus muertes. Cuáles habían sido las esperanzas que los llevaban a cruzar el Sahara para después morir en el intento de atravesar el Mediterráneo y llegar a Italia. Gabriele del Grande viajó por países que, cuando mucho, conocemos solo de nombre: Mali, Sahara Occidental, Senegal, Mauritania. Se entrevistó con los familiares de refugiados muertos. Varias veces le tocó a él, al reportero, ser el mensajero de la muerte. El fruto de la misión de Gabriele del Grande es un libro fascinante y conmovedor que debería ser lectura obligatoria para cualquier aspirante a periodista: Mamadou va a morir: El exterminio de inmigrantes en el Mediterráneo, porque cuenta con humanidad y tenacidad un drama que ya nadie en Europa quiere escuchar: la tragedia de los migrantes clandestinos que se estrellan antes o al llegar a la fortaleza europea.

Bruselas, junio 2009
Detrás de un atril con un medio-corazón formado de estrellas europeas en la sala de prensa de la sede de la Comisión Europea, monsieur Manuel Barroso, el funcionario más alto del Viejo Continente, sale hoy a presentar a la prensa la nueva estrategia de seguridad interior. Es un tema de alta prioridad: la protección de los ciudadanos de esta parte del mundo. Protección de la delincuencia. Protección de los migrantes ilegales. Se trata de fortalecer y hacer más eficaz la fortaleza europea. En concreto, de cómo abordar el problema de la migración ilegal.

Las imágenes de los refugiados africanos que han naufragado en el Mediterráneo hablan por sí solas. Ocho millones de migrantes ilegales en la UE, dice el comisario Barrot. ¿Qué hacer? Barroso y su colega Barrot hablan de un proyecto piloto para repatriar migrantes de Malta. De reforzar centros de retención en países del África del Norte. De unificar los criterios de visa para todos los países de la UE. Y de —casi pasa desapercibido, pero sería una revolución—: incluir en el ránking de requisitos de visa criterios individuales y no solo la nacionalidad. Es decir que para los bien educados, los pudientes, los bien relacionados del mundo entero será más fácil viajar. Los pobres de cualquier país del planeta tendrán que quedarse en casa. Es el primer paso para oficializar la nueva sociedad de clase global.

Lo que no dicen es que, para deshacerse de migrantes no deseados, los gobiernos europeos hacen negocios con gobernantes que no cumplen ni remotamente la carta de los derechos humanos de la que la UE tanto se vanagloria: la Libia de Gaddafi o la Belarus del dictador Lukatschenk reciben pingües incentivos para retener a los migrantes en campos de concentración. Tampoco dicen que varios marinos que han cumplido con el mandato universal de salvar a náufragos han sido acusados ante tribunales italianos por ayuda al tráfico de personas.

Desde que los países europeos firmaron el Tratado de Dublín II, llegan cada vez menos migrantes ilegales hasta el corazón de Europa. Dublín II significa que cada migrante puede solo aplicar una vez al estatus de refugiado, y solo en el país europeo donde llega primero. En Alemania, el tema de los refugiados o inmigrantes ilegales no recibe ya ninguna atención pública. A veces pasan imágenes de barcos repletos de televisores. Es considerado un problema italiano, español o griego. Por mucho que los alemanes se molesten porque los griegos malversen —a sus ojos— sus euros, nada les interesa que los mismos griegos o italianos no cumplan con estándares humanitarios en el trato de migrantes.

Otra vez Billstrasse
No son exactamente los africanos de la Billstrasse lo que los políticos europeos tienen en mente cuando hablan de atraer a extranjeros calificados. Sin embargo, son los africanos que han llegado hasta la Billstrasse los que han sobrevivido. Son los vencedores. Lo han conseguido: llegaron al corazón europeo para cargar los desechos de esa sociedad de consumo que, no obstante todas las crisis, persiste vivita y coleando. Detrás de los depósitos de basura electrónica se pueden ver los cerros de autos aplastados, frutos del incentivo estatal para comprar carros nuevos.

Pocos europeos cuestionan el modelo de crecimiento continuo, aunque todos saben que la economía europea ya no crece. Prefieren cerrar los ojos a lo que pasa con sus desechos de la misma manera que los cierran ante lo que ocurre en sus fronteras. Prefieren también cerrar los ojos, mientras puedan, frente al hecho de que cada vez vienen más alemanes a comprar en la Billstrasse. “El otro día vino una anciana que había ahorrado tres meses para comprarse una aspiradora nueva, y no le alcanzó. Aquí se la vendí a la mitad”, cuenta el afgano Naabi Khan, aún incrédulo de que la pobreza haya llegado al corazón de una parte de la sociedad alemana.

¿Y ustedes qué hicieron?
Gabriele del Grande sigue con su misión. Lleva en su bitácora la cuenta minuciosa de cada migrante muerto en el intento de saltar las vallas de la fortaleza europea. Ha anotado ya a 15.000. Tengo el presentimiento de que en algunos años nuestros nietos nos acusarán: “Y ustedes, ¿cómo han podido dejar que estos homicidios sucedan? ¿Acaso no se sabía?”.

(publicado orignalmente en ideele no 200, www.revistaideele.com)

domingo, 20 de junio de 2010

Madre Theresa no tan santa

Un caso danés con aristas peruanas

Los escándalos en la iglesia católica no tienen género. Las revelaciones sobre maltratos han alcanzado a las mujeres religiosas.Un libro de una ex-monja y un documental en la radio danesa dan cuenta de un mundo totalitario detrás de los muros de un convento en Dinamarca. Ellos acusan a una abadesa de abuso de poder, maltrato físico y hasta de homicidio. La abadesa cuestionada dirige también un convento en el Perú.



Muchos la deben haber considerado una bendición para la iglesia católica. Cuando la jóven Theresa Brenninkmeijer tomó el hábito como monja cisterciense en el 1982, ella le dio nueva vida a un convento de monjas contemplativas católicas ancianas en las afueras del pueblo danés de Sostrup. No solo que la Hermana Theresa provenía de una de las familias más ricas europeas, sino que tenía carisma e inteligencia. Sabía encender en jóvenes muchachas el entusiasmo para una vida dedicada a la oración detrás de muros de convento.

Una de ellas fue la jóven danesa Helene que a sus 16 años decidió seguir los pasos de Madre Theresa y entrar al convento “Corazón de Maria” en Sostrup, Dinamarca. “Me atrajo la comunidad, la personalidad fuerte de la Madre Theresa, el mensaje claro”, dice Helene Hägglund.
De 1988 hasta 2000, la Hermana María Helena. como entonces se llamaba, vivió en el convento y llegó a ser sub-priora y colaboradora estrecha de la abadesa Madre Theresa. Después de 12 años como monja cisterciense ella dejó el convento, se mudó a Suecia, donde se casó y formó una familia. La vida como monja pareció un asunto del pasado. Hasta que hace tres años los recuerdos de Sostrup volvieron en forma de pesadillas. Helene Häggmann empezó a escribir sus experiencias en el convento, primero para su propia terapia. Después unos amigos le animaron a publicarlo “para ayudar a otras personas que han vivido en un ambiente totalitario y ayudarles de como uno puede escapar”.

Su libro “Monja ida y vuelta. Poder y abuso de poder en la iglesia católica” relata la otra cara de la vida en el convento dirigido por la Madre Theresa . Su libro cuenta de un regimen totalitario donde no primaba la palabra de Dios, sino la palabra de la Madre Theresa. De un mundo donde la voluntad de Dios era identificada con la palabra de la Madre y quién la cuestionaba era considerada como “del diablo”. Los sacerdotes con quienes las monjas se tenían que confesar eran escogidos por la misma Madre Theresa según el criterio de la lealtad con ella, dice Helene Hägglund. Pero de todo modo, la indoctrinación era tan fuerte y la auto-censura funcionaba tan bien que “a nadie de nosotras se hubiera cruzado por la mente de cuestionar a la abadesa”, recuerda la ex - monja.


Pero la vida en el convento de Sostrup no se limitaba a presiones de tipo sico-social y un autoritarismo estricto. Maltratos físicos y una muerte sospechosa completaron el cuadro.

Muerte de una monja

El 2 de junio del 2010, la radio pública danesa “Dansk Radio” difundió un documental sobre el libro de Helene Hägglund que causó gran revelo entro los daneses. Intervinieron en el documental la autora, el ex-organista del convento, Bernhad Kiel, el ex-vecino Stig Holsting, y otra ex-monja que hoy sigue de hermana dominíca en Alemania. En 1993, Helene Hägglund y la Hermana Jordana fueron testigas como la Madre Therese le cerró la puerta de la capilla a una monja anciana demente “para que no moleste la oración”.
Fue una mañana fría de noviembre, y la monja anciana andaba con ropa ligera. La monja golpeó la puerta y quiso entrar pero la puerta quedaba cerrada. Poco después encontraron a la anciana muerta en el jardín. La Madre Theresa les ordenó a sus monjas llevar el cuerpo adentro y dio la consigna de decir que la hermana había muerto en su cama. Esa versión fue confirmada por la otra ex-monja cisterciense, la hoy Hermana Jordana. El antiguo organista del convento, Bernhard Kiel, contó que había sido testigo como la monja anciana fue atada a su silla con una cuerda. También dijeron que la Madre Teresa había golpeado y abofeteado a monjas que no le obedecían, “para sacarles el diablo”.

En aquel, los rumores sobre las condiciones en el convento de Sostrup ya circulaban en el mundo católico danés – que es un mundo muy pequeño considerando que Dinamarca es un pais predominantemente luterano.
En 2001, cuatro ex-monjas le escribieron una carta al obispo responsable, Czeslav Kozon, donde contaron detalladamente los acontecimientos en el convento del Corazon de María. Le pidieron pasar las denuncias al Vaticano y demandaron una visita de inspección extraordinaria. Cuestionado por los periodistas hace pocas semanas, el obispo confirmó que sabía de las acusaciones, que había avisado al Vaticano, que de allí dijeron que la abadía general de los cistercienses eran los responsables e iban a ocuparse del caso. Aparentemente no hubieron cambios. Hoy día, Mons. Kozon saluda una investigación policial del caso.

Según la ley danesa, el caso constituye un delito penal, abuso con consecuencia fatal. Aunque después de 17 años ya es prescrito, después de la emisión del programa radial, la policia danesa buscó a la Madre Teresa para interrogarla y esclarecer el caso. Solo que no la encontraron. Ya se rumoreaba que se había dado a la fuga, hasta que se supo que se encontraba ....... en el Perú.


La conexión peruana

En diciembre del 2008, Mons. Irizar del Callao inauguró un nuevo convento de monjas cistercisienses en un arenal de Nuevo Pachacutec en Ventanilla. Era una construcción nueva “al estilo europeo”, y la torre de su templo se ve desde lejos cuando uno llega al litoral de Ventanilla. En la inauguración, Mons. Irizar pidió a los periodistas no preguntar por los donadores. También había llegado de Dinamarca la madre abadesa, Theresa Brenninkmejer. El convento de Sostrup era el convento madre del nuevo claustro y la Madre Theresa por ende también abadesa del convento peruano. Por eso, se supone, que ella visita periódicamente a sus hermanas en el Perú. 10 hermanas de 8 nacionalidades forman la comunidad de Nuevo Pachacutec, según la nota de prensa peruana que reportó sobre el evento. Todas habían venido del convento madre de Sostrup. Y todas eran menores de 30 años.

Cómo es posible que un convento de monjas contemplativas en Dianmarca atraiga tantas muchachas jovenes en un tiempo y en un país donde la iglesia católica no está directamente en la cúspide de su popularidad? Se debe solamente al carisma de la Madre Theresa? La verdad es más prosáica y tiene que ver con países como el Perú, es decir países pobres y católicos. “El convento de Sostrup trabaja muy estrechamente con el movimiento del neo-catecumenado”, explica Helene Hägglund la llegada constante de jovenes vocaciones religiosas del mundo entero a las costas del mar báltico en Sostrup. “El movimiento de los neo-catecúmenos sirve como un filtro para vocaciones religiosas. Mediante un video de relaciones públicas se les presenta la opción de hacerse monja cistercisiense en Dinamarca”.


Hoy día en Sostrup hay unas 20 monjas de distintas nacionalidades. No sería de sorprender si hubieran peruanas entre ellas ya que el movimiento del neo-catecumenado tiene fuertes bases en el Perú. Cuántas chicas jóvenes peruanas se habrán encomendado a la Madre Theresa para dedicar su vida a Dios?


También como monja se puede ser libre


Cuando HeleneHägglund se dio cuenta que “no estaba bien lo que hacíamos en el convento, que había una falta de respeto y una falta de amor”, ella pidió su cambio a otro convento. La Madre Theresa se le negó primero, pero cuando Helene insistió, la abadesa le dijo que “era del diablo” y que no podía volver más. Helene Hägglund pasó a un convento carmelita, donde, dice, encontró otro estilo de dirigir un convento. “La superiora me ayudó a discernir lo que quería, encontré allí que uno podía ser monja y ser libre de espíritu a la vez, aprendí a ser respetada y respetar.”


Aunque Helene Hägglund terminó por salir de la vida monástica y formar una familia propia, ella está convencida que la vida monástica como tal puede ser muy bella. Pero tienen que estar al mando las personas adecuadas, y las instancias de supervisión existentes tienen que funcionar. “No quiero que la Madre Theresa vaya a la cárcel, pero no creo que ella es apta para dirigir un convento”, sostiene Helene Hägglund hoy, abrumada por las reacciones mayormente positivas a su libro.

La Madre Theresa Brenninkmeijer debería haber regresado del Perú a Dinamarca el 14 de junio y será interrogada por la policía danesa por el caso de la monja muerta en el jardín. No conocemos el descargo de la Madre Teresa. El único comentario de ella acerca del libro de Helen Hägglund es, según el diario danés "Kristeligt Dagblad", que “se trataba de ciencia ficción”. El caso está abierto. Según un reciente artículo en el diario alemán “Hamburger Abendblatt”, la familia Brenninkmeijer ya contrató a los mejores abogados de Copenhague para preparar la defensa de la Madre Theresa.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Europa y el Islam



Este afiche del Partido Popular Suizo azuzó los miedos de los suizos:la mujer musulmana en burka y los minaretes en forma de bombas - el Partido Popular Suizo tuvo éxito con esta campanha.


En los últimos años he tenido el privilegio de vivir en tres de los países más prósperos, igualitarios y democráticos del mundo: Dinamarca, Holanda y Suiza. Los tres tienen en común que son pequeños, que se ubican en el centro de Europa, que tienen una población altamente globalizada que habla inglés y varios idiomas más como si nada ; son países que han sabido enfrentar el desafío de combinar eficiencia y apertura económica con una baja tasa de desempleo. Pero sobre todo son países que durante siglos, han sido portadores de valores considerados como principales dentro de Europa y dentro del mundo: Dinamarca con su principio de igualdad social y su tradición de un estado de bienestar (además de sus políticas ecológicas avanzadas que no se cansan de publicitar con motivo de la cumbre de Copenhague); Holanda con su gran tradición de convivencia pacífica y fructífera entre varias iglesias y religiones; Suiza que no solo es la cuna de los bancos sino una de las cunas de la democracia moderna. Debe ser gente feliz que vive allí , y de hecho lo son, como demuestra el primer lugar de Dinamarca en un ranking que hizo una universidad inglesa sobre los países más felices. Y parece que para su felicidad ni siquiera necesitan a Dios. Aunque son países de tradición cristiana (luterana-protestante como católica), hoy en día sus templos sirven más para exposiciones o conciertos que para rezar.

Sin embargo, estos cuasi paraísos terrestres tienen un lado más oscuro, turbador, difícil a entender : su miedo al „otro“, al migrante, especialmente si este profesa la religión musulmana. Este miedo quedó demostrado con el resultado del referendo suizo del domingo pasado: 53,4%% de los que acudieron a votar, se expresaron en contra de la construcción de minaretes en las mezquitas, que es como estar en contra de que se construyeran iglesias cristianas con su campanario.

El voto tan claro de su soberano sorprendió y asustó al propio gobierno helvético. Porque la iniciativa popular lanzada por el partido popular suizo (SVP), el partido de la derecha extrema de Christoph Blocher, había sido minimizado en los medios suizos y muchos políticos de centro-izquierda parecían avergonzarse de la simpleza de sus soberanos. Sobre todo porque en Suiza existen exactamente 4 mezquitas con torres minaretes, porque la mayoría de los musulmanes que viven en Suiza son de los países balcánicos (Kosovo, Montenegro, Bosnia), donde el islam se viste de lo más liberal. Rara vez se deja ver un una musulmana cubierta con velo y burka en los pueblos alpinos de la Suiza central – pero es exactamente allí donde la inciativa ha ganado más votos.

El resultado del referendo no solo generó rechazo, sino aprobación entre algunos vecinos europeos. Geert Wilders, el político neerlandés que debe su popularidad a su islamofóbia extrema, felicitó a los suizos. Lo mismo hizo la danesa Pia Kjaersgaard cuyo partido popular da los votos decisivos en el parlamento danés para que pueda gobernar el liberal Lars Rasmussen.

Cómo se explica que justo en los países que parecen haber mejor solucionado los grandes desafíos de la humanidad - desde la desigualdad social, el desempleo, la ecología hasta la globalización - , que justo en estos países los partidos de la derecha extrema con sus discursos anti-migrantes y anti-islámicos tienen tanta acogida ?

Las explicaciones son varias:

En medio de una época de grandes cambios políticos y de crisis económicas, las identidades nacionales están sacudidas fuertemente – especialmente identidades de naciones pequeñas que no solo buscan su lugar en el mundo sino dentro de la Unión Europea. La gente siente que podría salir perdiendo en estos procesos de cambio . Dónde los políticos del centro no toman en serio estos miedos, la gente se vuelve rápidamente presa de líderes con un mensaje populista de la derecha extrema en sus labios. La paradoja es que estos políticos dicen defender los valores de la liberalidad, la tolerancia y la democracia en contra de un islam considerado como premoderno, machista y violento.

El islam se presta como pantalla de proyección de estos miedos. Por razones reales – en nombre de la religión musulmana algunos fanáticos han cometido los crímenes más atroces de los últimos años – y por razones inventadas. La gente originaria europea percibe signos de la "otredad" musulmana en sus entornos y en los medios, pero en el fondo saben casi nada sobre el Islam: cuáĺes son sus doctrinas, creencias, sus fiestas, sus estructuras y matices. Es más faćil tener miedo de algo que no se conoce. Quién por acá sabia que justo antes del día del referendo suizo, los musulmanes del mundo enter6 celebraban su gran fiesta de sacrificio ? Las mezquitas tienen una tarea pendiente en construir puentes y dar a conocer mejor su religión y su valores a los no musulmanes.
Si no lo hacen, quedan los mensajes sobre un islam premoderno, machista y oscurantista que políticos como Christoph Blocher, Geert Wilders o Pia Kjaersgaard no se cansan de repetir..

Por último no hay que pensar que los alemanes o franceses habrían votado distinto si se les habría preguntado su opinión sobre la construccón de minaretes en sus alrededores. El minarete es solo el símbolo exterior de una presencia musulmana que es un hecho en Europa. Una presencia que da fe que Europa no está cambiando solo políticamente, sino también culturalmente.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El muro que no cayó


......o porqué la Alemana Democrática duda si quiere seguir siendo democrática


A los 20 anhos de la caída del muro de Berlín, la República Demócrata Alemana ya solo existe en los recuerdos..... y en un arenal poblado del Sur de Lima.
" Eres un alemán nativo ?", le pregunto al joven que está por salir de su casa. Lleva un buzo y una casaca con capucha blanca. Pancho, así se llama, se ríe primero, después se da cuenta del doble sentido de mi pregunta. "Claro que soy alemán, soy uno de los primeros que he nacido acá en la Alemana Democrática". Y aunque no sabe ni una palabra de alemán, dice la verdad. La "República Democrática Alemana" es un barrio en el Cono Sur de Lima. Cuando uno se va de San Juan de Miraflores hacia Villa el Salvador no puede dejar de percibir un arco en los colores negro - rojo - dorado, los colores de la bandera alemana, con su letrero, algo oxidado, que dice "R.D.A.". La única pista asfaltada lleva hasta arriba al cerro, donde la R.D.A. termina en el cielo gris de Lima.

Pancho no sabe porqué el barrio se llama R.D.A, y me envía donde Crisólogo Lago, el zapatero. El Sr. Crisólogo es un zapatero que aún merece ese título. En la vitrina de su pequenho negocio esperan tres zapatos a que algún cliente sepa reconocer sus virtudes. Zapatos hechos a medida, sólidos, y de cuero puro, como afirma el Sr. Crisólogo. El ha estado entre el primer grupo que invadió los arenales de la R.D.A. y recuerda porqué el nombre: " Allá, en el 1984, teníamos una asociación de viviendas que bautizamos República Federal Alemana porque uno de nosotros trabajaba de chófer en la embajada de la República Federal Alemana en Lima y él nos dijo que la embajada nos podía apoyar." El terreno que los socios pensaban comprar yacía en un arenal despoblado del cono Sur. Pero el negocio no salió como habían pesando. El terreno fue vendido dos veces, y los socios decidieron invadir. En esto, recuerda el Sr. Crisólogo, que los dirigentes se pelearon. Uno llevó a su gente e invadió otro cerro, y como el nombre de la República Federal ya fue reservada, nombró su nueva invasión según la otra Alemania:R.D.A.
Los alemanes federales hicieron lo mismo con otro terreno unas semanas después y en un terreno cercano.

En los veinte anhos desde entonces los alemanes de la R.D.A. tenían poco motivo para hacerse mucha palta por su nombre - estaban demasiado ocupados con defender sus tierras, conseguir servicios básicos, sobrevivir y construir sus casas. Recién después de la caída del muro de Berlín, se dieron cuenta que el nombre de su barrio había cambiado de "sabor", que su nombre ya no irradiaba promesa sino empezó a oler a derrota.

Siempre ha sido una paradoja que la República Alemana que se auto-denominó como "demócrata" fue un país todo menos democrático. Era un país bajo el régimen férreo del Partido Comunista y sus elecciones eran pura fachada. Esta historia les causa ciertas dudas a los habitantes de la R.D.A en Lima, de como manejar lo "democrático" del nombre de su asentamiento.
" Oye, ya no me acuerdo, nos llamamos República Alemana simplemente o República Democrática Alemana ?" duda María Ochoa, pobladora de la R.D.A desde sus inicios y profesora del colegio. El colegio ya optó por quitar lo "democrático" de su nombre, simplemente se llama "República Federal" como para despegar cualquier sospecha en ciernes que por acá se iban a entrenar una juventud con aspiraciones revolucionarias.

Si fuera asi, este temor no tendría ningún asidero. "Qué saben de Alemania ?" pregunto a unos alumnos del sexto grado del Colegio "República Alemana" que regresan de clase. "Bueno, es un país, verdad ?", es todo lo que saben. No tienen idea del porqué del nombre de su barrio, y ni siquiera saben que el "Bayern München" es un club alemán.

Y qué pasó con los invasores de la Alemania Federal, el asentamiento cuyo nombre se acopla mejor a la historia reciente ? Existe. Apenas 1 kilometro o 10 minutos en mototaxi cerro pa´bajo. Es apenas una hilera de casas, apretada entre los asentamientos "El trebol azul" y "Valle Sarón". Tranquila, quedada, casi invisible.

Recuerdo esta paradoja de la historia "alemana" en Lima porque estamos a vísperas de la caída del muro de Berlin. Los medios en Alemania están llenos de debates, testimonios y evaluaciones sobre como estos 20 anhos pasados marcaron la historia mundial. Muchos alemanes de la antigua R.D.A. se quejan que la Alemania Federal los colonizó, que se los comió por entero y que no todo en la antigua R.D.A. fue tan malo como lo quieren pintar. La evaluación de la gente si les va mejor que hace 20 anhos es mixta: hay perdedores como ganadores de la caída del muro.

Más allá de las coincidencias de los nombres, esta es la verdadera diferencia entre las Alemanias de Lima y las "originales". Los habitantes de la RDA de Lima decían todos que su barrio había mejorado mucho, muchísimo. Y que tenían mucha esperanza que iba a prosperar mas. Que "su" República Alemana Democrática tenía mucho futuro.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Porque los alemanes aman a Angela Merkel

Angela Merkel sabía de antemano que iba a ganar. Nadie menos que Barack Obama le había susurrado a la chanciller alemana unas semanas atrás que no tenía porque preocuparse si de todos modos iba a ganar las elecciones alemanas. Y así sucedió este domingo. El partido cristiano-demócrata que lidera Angela Merkel obtuvo el 33% de los votos, lo que les valió el primer puesto. Una victoria sin brío, pero sólida . Como la misma Angela Merkel. El único interrogante : tendrá que volver a gobernar con el partido social-democrata, el tradicional rival de los cristiano-demócratas ? O logrará la mayoría de votos juntos a su candidato preferido, el partido liberal FDP ?

Más sorprendente que la victoria de Angela Merkel, es el debilitamiento de los grandes partidos „populares“, es decir de la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia, y el aumento de los partidos de los dos extremos: el partido liberal obtuvo con 15% el mejor resultado de su historia. Le iguala casi con 12% el nuevo partido „Die Linke“ (la izquierda), una fusión de los ex-comunistas de la antigua República Demócrata Alemana con el ala izquierda que se separó de la socialdemocracia.

Este resultado es un fiel reflejo de la sociedad alemana que desde hace diez anhos ha ido reduciendo paulatinamente las regulaciones laborales, los salarios (Alemania es uno de los pocos países de la Unión Europea sin salario mínimo establecido por la ley) y las prestaciones sociales del antiguo estado de bienestar. El costo de la adaptación al mercado global es una sociedad alemana con una gran brecha entre ricos y pobres. Y lo que es peor: con una brecha cimentada que es muy difícil traspasar. La crisis económica y financiera, en vez de ejercer una fuerza integradora, ha sido más bien una fuerza centríf uga . Los sectores acomodados votan por los liberales para liberarse del estado de bienestar y sus altos impuestos. Y el sector de los desempleados y excluídos ha perdido la confianza en los socialdemócratas y vota por la nueva „Izquierda“.

Queda Angela Merkel. Con su manera poco espectular de liderazgo, con su don de facilitar consensos y con un estilo presidencial más que partidario ha logrado dar la imagen a los alemanes que ella es la mujera adecuada para liderar el país en tiempos de crisis, sin que tener que cambiar mucho. Gobernando ahora con los liberales y presionado por el ala empresarial de su propio partido, ya no le será tan fácil evocar la solidaridad nacional para tapar las profundas brechas sociales en el país.

martes, 1 de septiembre de 2009

Bailando Flamenco sobre el Muro de Berlin





Debo confesar que soy una "Wessi" ignorante. Cuando era niña, la antigua Alemania Oriental o "demócrata" (DDR), se encontraba lejos y no me interesaba. Y cuando el muro de Berlin cayó y las dos Alemanias, la de los "Wessis" (del Oeste) y la de los "Ossis" (los habitantes de la antigua Alemania comunista), se re-unificaron, yo ya vivía fuera de Alemania.

Es por esa mi ignorancia que devoro las historias de la "DDR". Muchas de ellas me dejan boquiabiertas. Como la historia de Christine, de cómo superó "su" muro de Berlin bailando flamenco
.


Christine Mechelk es una mujer bella, de facciones clásicas y el pelo recogido en una trenza larga. Es fácil imaginársela con un abanico en la mano y zapateando sobre las tablas una malagueña o una colombina. Christine no será la primera alemana a dejarse embrujar por el baile andaluz. Pero ciertamente la primera mujer de la antigua DDR a lanzarse de lleno a esta aventura de baile, en un tiempo cuando España aún se situaba al otro lado de la cortina de hierro y la península ibérica formaba casi un continente aparte. Un tiempo en el cuál el baile flamenco se convirtió en símbolo de libertad para una joven mujer en la antigua "DDR".

Todo empezó en el 1986. Christine Mechelk tenía entonces 31 años, estaba casada y madre de dos hijos. Como todas las mujeres en la DDR, ella ejercía alguna profesión. Christine trabajaba en la televisión, primero como ingeniera de sonido, luego como investigadora. Cuando le encargaron investigar el tema del "lenguaje corporal" para un programa de televisión, Christine se metió tanto con el tema que decidió aprender un lenguaje del cuerpo. Aún no sabía el cuál..... hasta que vio la película "Carmen" de Carlos Saura, en el cine Kosmos de la Karl-Marx-Allee en Berlin-Este. Christine recuerda hasta hoy este día clave. "Estaba sentada en el cine y sabía con toda certeza, que este era el lenguaje que quería estudiar". Hoy sería fácil encontrar profesores de flamenco por donde quiera, o en ultimas instancias, por Internet. En la "DDR" de los años 80, Christine tuvo que buscar por todo el país hasta que encontró una señora de 70 años que enseñaba danza clásica española en la ópera de y que estaba dispuesta a que ella, como aficionada, participe en algunas lecciones. Poco a poco se formó un grupito de mujeres aficionadas al flamenco que ensayaban varias veces por semana y se presentaron en público. "Lo más chistoso era, que nacimos como grupo sin que el Estado nos haya dado permiso", dice Christine. En la DDR, los burócratas comunistas desconfiaban profundamente de la iniciativa de sus ciudadanos. Un hecho que llevó a su derrota. Pero todavía no lo sabían.
Mientras tanto, Christine siguió bailando, y bailando. "Cuando empecé a bailar flamenco, desapareció mi deseo de viajar fuera. Era como si el mundo hubiera venido a mi". Siguió bailando cuando los jóvenes se reunían los lunes en las iglesias para protestar contra el régimen. Siguió bailando flamenco cuando se corrió el rumor de que en Hungría habían abierto la cortina de hierro y un éxodo hacia Budapest empezó. Christine también salía de un ensayo de baile para tomarse una cerveza en la cantina del Teatro Popular de Berlin, cuando le llegó la voz que el muro había caído. Con todo el mundo ella cruzó por primera vez en su vida el antiguo "Palacio de lágrimas", como la gente llamaba al poste de frontera hasta entonces infranqueable (por eso, lleno de lágrimas de personas que se tenían que quedar). Aquella noche, recuerda Christine, fue el frenesí total. "Unos alemanes del oeste nos invitaron a un bar y celebramos hasta la madrugada con todo el mundo". Y añade: "Eramos todavía tan ingenuos".

Ingenuos porque algunos, como Christine, pensaban entonces que la "DDR" iba a seguir con existencia propia. Porque con la libertad, Christine sintió también unas consecuencias no deseadas de la unificación. La caída del muro justamente le "cayó" cuando había terminado un proyecto y se preparaba para otro proyecto de televisión. Gracias a la caída del muro, este proyecto nunca se realizó y Christine quedó desempleada, es decir dependía económicamente del sueldo de su marido. "He perdido mi existencia propia. Para una mujer de la "DDR", acostumbrada a tener siempre su propio trabajo, esto era casi como morir".

Solo el baile la salvó de esta muerte. Después de sus presentaciones siempre habian mujere que le pidieron enseñar como se baila flamenco. Abrió su primer estudio en el cuarto piso de una casa ocupada por "punks". Empezó a hacer coreografías y le llegaron invitaciones para presentarse. Al mismo tiempo que la vieja DDR que ella había conocido derrumbó, bailar flamenco le daba la firmeza de no derrumbarse junta con su país. "Bailar era como ir al exilio, negarme a los cambios políticos que sucedían alrededor de mí".

En octubre se cumplirán 20 años de la caída del muro de Berlín. Hace tiempo que Christine abandonó su exilio. Hace dos años hasta ha dejado el baile, "porque era tiempo para mí encontrar otro medio de expresión".
Su mirada, vuelta a su antiguo país, la "DDR", está sobria y nostálgica a la vez. "He tenido una vida muy rica en medio de la DDR, que no la quiero desestimar así no más." Y: "En la DDR he aprendido que los valores de la comunidad estén por encima de los valores individuales. Que el hombre y la mujer pertenecen a una comunidad. Me gustaría ver el día, donde este sentido comunitario se vuelva a valorar".

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"No pareces ser peruana, pero tampoco hablas como alemana". El duenho turco-alemán de una agencia de viaje en Altona, Hamburgo, no sabía como clasificarme, cuando me preguntó, si venía del Perú. Yo, hacia adentro , casi me caí de la risa. Mi acento natal bávaro, del extremo Sur de Alemania, sonaba como extranjero a los oídos de un ciudadano del puerto de Hamburgo, al extremo Norte de Alemania. Después de haber vivido casi 16 anhos en Suiza, Peru, y los últimos meses en Dinamarca y Holanda, he vuelto a "casa". Como resultado de todos mis viajes diría que he dejado casas, que he echado algunas raíces en todos los países donde he vivido. Mis casas son múltiples y por ende relativas. Sin embargo, volver a vivir en Alemania, después de 16 anhos durante los cuales solo he venido en visitas relámpagos, es algo especial. Yo puedo identificarme más o menos con Alemania, sentirme más o menos alemana. Lo importante no son mis sentimientos sino como me identifican los otros: por mi pasaporte alemán que me da un montón de privilegios y algunas pocas desventajas; por mi lengua natal y por el acento con el cuál hablo alemán (que para cualquier suizo o austriaco es reconocible como alemán de Alemania); por algunas idiosincracias compartidas, aunque a los alemanes nos cueste reconocerlos (por ejemplo nuestro afán de pensar que la autenticidad a todo costo sea un valor universal); por la historia del país que llevamos con nosotros hasta el último rincón del mundo (y vale que los alemanes hemos sentido el peso que puede tener una historia nacional).Y por supuesto la historia personal,aqui yacen mis abuelos en dos cementerios en el Sur de Alemania, y viven, gracias a Dios, mis padres y hermanos.

Asi que he vuelto y no he vuelto. He vuelto a un país cuyos últimos 16 anhos no he compartido de cerca. He vuelto a un rincón de Alemania que me es absolutamente nuevo, donde la gente habla bien distinto de como yo he aprendido a hablar. Me parece una condición interesante más que hostil y una buena base para volver a conocer la Alemania de hoy. Así que en mis próximas notas les contaré de mi re-descubrimiento de mi país natal.